15 marzo 2016

EL AGUJERO NEGRO del Madrid de Zidane

El preocupante bajón de los blancos se cimenta en una errónea disposición colectiva a la hora de recuperar el balón y defender. La actitud tampoco ayuda 

Zinadine Zidane




ESPECIAL. La involución del Madrid de Zidane es una realidad. Tras un mes de enero muy prometedor y un febrero de más a menos, marzo ha confirmado una inesperada caída del equipo blanco, que frente a Las Palmas tocó sima el pasado domingo. Sus noventa minutos en el Estadio de Gran Canaria fueron impropios de un club de la magnitud del Real Madrid. Zidane puso el acento en el segundo acto: «así no vamos a ninguna parte, solo puedo decir eso», pero fue benévolo en su análisis. La inmensa mayoría del encuentro contra los insulares fue un desastre. 

¿POR QUÉ DEFIENDE TAN MAL EL MADRID DE ZIDANE? 

La era Zidane se inició hace solo dos meses, el domingo 10 de enero, con un brillante triunfo ante el Deportivo (5-0), al que le siguió otra espectacular goleada contra el Sporting (5-1) solo siete días después. En esos dos primeros partidos, el equipo mostró su mejor cara de la temporada. Presión asfixiante sobre la salida del balón, línea defensiva cuarenta metros por delante de Keylor, la pelota como eje principal del juego, mayor profundidad de los laterales, movimientos constantes de los tres atacantes, ambición por marcar los máximos goles y un centro del campo repleto de jugones con Kroos y Modric como fijos, y James e Isco, en rotaciones. Los ingredientes eran los que habían llevado a Ancelotti y al noventa por ciento de jugadores de la actual plantilla a conquistar La Décima, aparte de otros tres títulos más en el año 2014. ¿Qué podía fallar? Se suponía que nada, pero solo eso, se suponía. 

El esperanzador comienzo de Zidane al frente del banquillo se ha venido abajo en apenas sesenta días. «Tiene a toda la afición en el bolsillo, feliz de ver a uno de sus ídolos al frente del equipo. Y él, sabe que está ante la oportunidad de su vida y no la piensa desaprovechar. Tiene tanta seguridad en que todo va a ir bien que hasta nosotros nos hemos quedados asombrados de su confianza», comentaban en Valdebebas durante los primeros días de Zizou al frente del equipo. 

De más a menos 

El mensaje del galo caló desde el primer segundo entre sus jugadores, liberados por fin de los grilletes de Benítez que tan poco gustaban en un vestuario donde la mano de hierro es mal compañero de viaje. El famoso equilibrio del hoy técnico del Newcastle eran las paradas de Keylor. Y con Zidane, por fin, el equipo se asentaba y mostraba conceptos defensivos a la altura de lo esperado. De la noche a la mañana, el costarricense pasaba de protagonista a secundario. Con el balón durante tres cuartas partes del partido en los pies del Madrid y con el equipo bien junto en un espacio reducido de cincuenta metros, el número de disparos y ocasiones que recibían los blancos disminuyó considerablemente. 

Pero, incomprensiblemente, este valiente propuesta de Zidane ni siquiera ha perdurado en el tiempo hasta la primavera. Partido a partido, el equipo ha ido perdiendo peso y liderazgo sobre el campo y Navas ha vuelto a colgarse el cartel de mejor futbolista del Madrid. Y este preocupante nivel de juego tiene mucho que ver con lo mal que defiende el conjunto blanco, en su totalidad, porque el problema no es exclusivo de Pepe, Ramos, Varane, Danilo, Carvajal o Marcelo. 

El equipo pierde una alarmante cantidad de balones en terreno propio y su engranaje a la hora de recuperarlo y posicionarse ante el ataque del rival hace aguas por todos los lados. Además, los jugadores de arriba ni presionan al contrario ni se juntan con sus compañeros del centro del campo. Se quedan en tierra de nadie provocando espacios libres entre líneas y una mala ocupación sobre el verde que genera siempre superioridad numérica del oponente. Con esa tesitura, los cuatro de atrás se ven sobrepasados con demasiada facilidad. Un equipo que practique un fútbol medio decente no necesita demasiada exigencia para plantarse en el área del Madrid con alta probabilidad de originar peligro. Granada, Málaga, Athletic, Celta y Las Palmas en Liga, aparte de la Roma en Champions, han evidenciado que la estructura defensiva del Madrid es un agujero negro con urgencias a mansalva si quieren levantar la Undécima.

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