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El Papa Francisco a su llegada a Paraguay |
ESPECIAL/informedigital24. El
papa Francisco se despidió el viernes de Bolivia poco después de visitar a los
reos de la prisión más violenta del país, a quienes pidió no caer en la
desesperación y mantener la esperanza, aunque reconoció los problemas que deben
enfrentar.
Una
multitud salió a las calles a despedir al pontífice y no faltó quien intentó
parar, sin lograrlo, el papamóvil para darle la mano por última vez en su
camino al aeropuerto.
Se
estrechó en un abrazo con el presidente Evo Morales, quien lo despidió en las
escalinatas del avión de Alitalia que lo llevaría hasta Paraguay, la última
parada de su gira sudamericana por tres países que comenzó el domingo en
Ecuador.
Durante
una misa privada la mañana del viernes, el papa regaló a la Virgen las dos
medallas de honor que le entregó el presidente Morales a su llegada. Francisco
no acepta premios honoríficos.
En
una visita al penal de Palmasola, en las afueras de la ciudad de Santa Cruz, el
pontífice llamó a los internos a evitar los enfrentamientos entre ellos y a las
autoridades carcelarias a no humillar a los reos y tratarlos con dignidad.
“El
que está ante ustedes es un hombre perdonado, un hombre que fue y es salvado de
sus muchos pecados. Yo también tengo mis errores y debo hacer penitencia. No
tengo más para darles y ofrecerles que Jesucristo”, dijo Francisco en la última
jornada en Bolivia antes de partir hacia Paraguay como parte de su gira por
Sudamérica.
Sus
palabras arrancaron aplausos entre los más de 4.000 presos, sus hijos y
familiares que se dieron cita en un pabellón abierto de esa cárcel, la más
superpoblada del país.
A
todos ellos les dijo que cuando los apóstoles Pedro y Pablo estuvieron presos,
la oración les salvo de caer en la desesperación. “El
sufrimiento y la privación pueden volver nuestro corazón egoísta y dar lugar a
enfrentamientos, pero también tenemos la capacidad de convertirlo en ocasión de
auténtica fraternidad. Ayúdense entre ustedes”, les pidió.
Francisco
se tomó tiempo, saludó a todos los presos y besó a los niños. Muchas familias
lloraron de emoción por las palabras de esperanza del pontífice, aunque no
faltaron dos niñas que jugaban indiferentes a unos pasos de donde Francisco
escuchaba los testimonios de tres presos. El
Ministerio de Gobierno dijo que todos los presos, unos 4.000, concurrieron a
escuchar al pontífice.
Algunos
de los niños portaban globos amarillos y varios adultos levantaron cada uno
grandes letras, también amarillas, para formar el mensaje “Bienvenido papa
Francisco a Palmasola”. Poco
a poco comenzaron a pasar algunos presos para decir algunas palabras.
Ana
Lía Parada le pidió entre lágrimas que interceda por ellos para dar a conocer
la violación de sus derechos, “la sordera de las autoridades y la justicia que
se ensaña contra los más pobres” y pidió una amnistía para las presas enfermas
y ancianas. “No
sólo pagamos nuestra culpas sino el abuso de poder”, dijo.
Leonidas
Martín Rodriguez de 43 años, hijo de una familia, dijo que fue testigo de un
homicidio dentro del penal sin que ninguna autoridad hiciera algo. Añadió que
la cárcel alimenta más la rabia y el rencor.
Andrés
de Jesús Céspedes, condenado por homicidio hace tres años, dijo que los presos
son víctimas del peor de los mundos. Preguntó que cómo era posible que los
alimentaran desde el desayuno a la cena con menos de un dólar. “Me
extrañó ver tanta gente durmiendo como animales cuando llegué”, dijo.
El
penal de Palmasola alberga a más de 4.000 presos entre hombres y mujeres cuando
su capacidad es para 800. En 2013 ocurrió la peor masacre con 36 muertes, entre
ellos un menos de dos años, hijo de un reo durante una reyerta entre presos. Según
diversos estudios, más de un 80% de los presos en Bolivia no tienen sentencia.
Varios
presos le entregaron regalos el rostro de Francisco tallado en madera. Fuera
del penal llegó mucha más gente para ver al pontífice que tuvo que sortear
calles llenas de barro. “Venir
a una cárcel demuestra la humildad de este papa”, dijo José Velásquez, un
técnico electrónico.
“Acá
nunca viene nada, ni el presidente, ni los ministros pero vino el papa, es muy
emocionante”, comentó Nancy García, de 42 años y con su nieto en sus espaldas.
La
reunión con los reos de la cárcel de Palmasola en esta ciudad del oriente
boliviano será la penúltima actividad del pontífice. Después
se reunió con los obispos de la Conferencia Episcopal antes de emprender el
viaje a Paraguay.
FUENTE:
AP
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