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| Foto: Reuters |
ESPECIAL. La Fiscal General Luisa
Ortega Díaz informó que continúan las
investigaciones sobre las circunstancias en las que ocurrió el asesinato del
joven Kluiverth Roa, de 14 años. “Hay
que hacer una reconstrucción de los hechos, una planimetría y entrevistar a
algunos testigos para que nos den la certeza de cómo ocurrieron estos hechos”,
dijo.
La Fiscal agregó que por el caso fue detenido y presentado por el Ministerio
Público ante un Tribunal de Control un oficial de la Policía Nacional
Bolivariana.
Indicó
que al funcionario se le imputa el delito de homicidio intencional calificado
por motivos fútiles e innobles con un agravante, por tratarse de un
adolescente, por lo que se le aplicará también la Ley Orgánica para la
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopna).
También
se le imputan uso indebido de arma orgánica y quebrantamiento de pactos y
convenios internacionales, agregó Ortega Díaz, quien detalló que los fiscales
85° y 79° nacionales, Harvey Gutiérrez y Dilcio Cordero, respectivamente, están
a cargo del caso.
Roa
falleció de un impacto de escopeta en medio de una manifestación callejera,
dijo a The Associated Press el concejal opositor José Vicente García,
presidente de la comisión de derechos humanos del Consejo Municipal de San
Cristóbal.
El
peritaje policial reveló que el adolescente recibió en la cabeza un impacto de
una munición de arma larga que tenía residuos de pólvora, agregó.
“Eso
quiere decir que efectivamente fue disparado por una escopeta”, dijo.
Horas
después en su programa semanal de radio y televisión, Maduro condenó la muerte
y culpó a sus adversarios políticos de incitar a la violencia.
“Condeno
este asesinato y desde que me enteré… ordené investigar y capturar a los
responsables y así se ha hecho”, afirmó el mandatario a su regreso al país tras
una breve visita a Trinidad y Tobago.
Luego
que se dio a conocer la muerte del joven, las protestas se intensificaron en
San Cristóbal. Algunas calles de la ciudad fueron bloqueadas con barricadas
mientras que los comercios del centro de la ciudad fueron cerrados y se
suspendió el transporte público, así como las actividades escolares. En medio
de las protestas fue incendiado un puesto de vigilancia que la Guardia Nacional
tenía en una plaza de esa localidad.
Según
investigaciones preliminares, Roa resultó gravemente herido cuando
manifestantes se enfrentaron con la policía que trataba de contener la protesta
en los alrededores de la Universidad Católica del Táchira, que está próxima a
la residencia del gobernador oficialista del estado Táchira, José Vielma Mora.
El
concejal precisó que el adolescente murió cuando era trasladado a un centro de
salud.
“Cómo
se les ocurre que un niño simplemente que esté saliendo de su colegio para su
casa y le disparen a quemarropa”, dijo a la AP Glenda Lugo, una habitante de
los alrededores de la Universidad Católica del Táchira. “Estamos cansados de
esta injusticia. Esto que pasó aquí fue una injusticia”.
El
defensor del Pueblo, Tarek William Saab, anunció en su cuenta de Twitter que
los funcionarios de la policía nacional que presuntamente estarían implicados
en el asesinato de Roa ya están detenidos.
La
Fiscalía General indicó en un comunicado que el oficial Javier Mora Ortiz de la
Policía Nacional Bolivariana, de 23 años de edad, fue apresado por miembros de
la policía judicial por su presunta vinculación con la muerte del joven, y que
en las próximas horas será imputado.
La
ministra de Relaciones Interiores, almirante en jefa Carmen Meléndez, confirmó
la detención de un policía nacional y, en una llamada telefónica a la
televisora estatal, dijo que el funcionario confesó que le disparó al
estudiante con una escopeta y municiones de goma. Meléndez pidió a los
pobladores del Táchira y demás estados del país que mantengan la calma.
En
la ciudad de San Cristóbal, epicentro hace un año de violentos disturbios, se
registraron el martes protestas callejeras contra el gobierno de Maduro que
culminaron en enfrentamientos de decenas de manifestantes, quienes lanzaron
piedras y cocteles molotov a centenares de miembros de los cuerpos de seguridad
que trataban de dispersarlos utilizando gases lacrimógenos y balas de goma.
FUENTE:
La Patilla

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