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| Foto: Reuters |
DANIEL
LOZANO/EL MUNDO.es/Caracas. La
batea es el lugar donde se lava la ropa a mano, inutilizada por el animal
rebelde en la parodia popular. Algo que no parece preocupar a Nicolás Maduro,
quien no comparte, ni mucho menos, el pesimismo económico que confirman las
encuestas: “Tenemos planes para cualquier escenario. Yo les puedo decir, como
dijo el comandante Chávez en 2009, hasta donde bajen los precios del petróleo
siempre garantizaremos los derechos sociales de nuestro pueblo. Así lo
garantizo como presidente de esta patria”.
El
chavismo acusa a EEUU de «inundar el mercado de petróleo para bajar el precio»
y afectar económicamente a Rusia y Venezuela. Es la «guerra económica» contra
la revolución, aseguró Maduro el viernes poco después de conocer que el precio
del barril venezolano se había desplomado a límites de 2010: 77,65 dólares por
barril, cuando en junio acariciaba los 100 dólares. En una semana, más de 5
dólares de caída.
“Durante
la presente semana los precios del crudo continuaron bajando en un mercado
caracterizado por amplia oferta y la desaceleración de la demanda petrolera mundial”,
explicó el viernes el Ministerio de Petróleo y Minería en un comunicado.
En caída libre
En
la comparación internacional, la canasta petrolera venezolana es la de peor
cotización. Mientras, el petróleo Brent, referencia en Europa, promedió la semana
pasada 86,48 dólares por barril (con una caída parecida, de 5,25 dólares). Por
su parte, el West Texas, soportó una bajada de 4,82 dólares, para situarse en
83,58 dólares. La cesta de la OPEP cotizó en parámetros parecidos: 84,11 por
barril, lo que significa un descenso de 5,23 dólares.
Horas
más tarde, el primer mandatario anunciaba que hoy viaja a La Habana con su
maletín cargado de problemas. Cuba recibió 100.000 barriles diarios de crudo en
2013, la misma cantidad que el resto de países de PetroCaribe, para un total de
más de 7.000 millones de dólares, según distintas fuentes del sector.
“Hay
que ser un ignorante o un irresponsable para creer que una caída del precio
petrolero de 10 dólares (precio medio) en 2014 no afectará a la economía”,
resume el economista José Guerra. “En realidad en el Gobierno andan corriendo
con el tema del petróleo por debajo de 80 dólares. No les agrada para nada”,
desvela el analista Gustavo Rojas.
Los
primeros cálculos estiman que el presupuesto para 2015 podría reducirse en más
de 5.000 millones de los 42.000 presentados este año. Todo indica que el
promedio anual del barril (94,58 dólares) seguirá bajando. En 2013 fue de 98,08
dólares y en 2012, de 103,43.
La
firma de análisis Stratfor Global estima en sus estudios que Venezuela necesita
vender sus barriles a 110 dólares para sostener todo el entramado montado por
el chavismo durante estos 16 años de revolución.
«Venezuela
no está blindada. Para equilibrar sus cuentas necesita un barril superior a 130
dólares», dispara Asdrúbal Oliveros, director de Econanalítica, quien descubre
que el Gobierno ha recortado los envíos energéticos a sus aliados. El
economista calcula que en los últimos dos años, Cuba ha recibido un 38% menos
de crudo. Y todo esto sucede cuando las reservas internacionales del Banco
Central de Venezuela ha registrado fuertes caídas en las últimas semanas,
debido al traspaso de recursos para hacer frente al vencimiento del bono de la
república. Las reservas se sitúan por debajo de los 20.000 millones de dólares.
Anticipándose
a la tormenta, los países petroleros más importantes acumularon abundantes
reservas internacionales y redujeron sus importaciones. Menos Venezuela, «que
ha seguido un rumbo diametralmente opuesto y ha aplicado una errada política, que
impide la implementación de esas acciones compensatorias, lo cual la hace muy
vulnerable y la expone a sufrir severas consecuencias sin continúan cayendo los
precios», explica el economista Pedro Palma.
La
llamada del canciller Rafael Ramírez a la OPEP para que convoque una reunión de
emergencia parece dar la razón a los analistas. Hasta antiguos ministros de
Chávez, como el economista Víctor Álvarez, advierten de antemano que «no es
posible evitar la devaluación y su costo político en un año electoral», en
referencia a las parlamentarias de 2015.
A
mal tiempo, buena cara. La misma que exhibe Maduro para anunciar que «noviembre
y diciembre va a ser una ofensiva de inauguraciones. Es la Ofensiva de las
Navidades Felices, un plan especial que vamos a lanzar en los próximos días».

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