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| James Rodríguez |
ESPECIAL. La titularidad en el campeón de Europa está muy cara y ya se ponen difíciles hasta los minutos. Hay tanta calidad y tanto futbolista de nivel a las órdenes de Zidane que hay que ganarse el sitio y las oportunidades con sacrificio y actitudes positivas. Morata y Lucas Vázquez, internacionales con España en la Eurocopa, se han incorporado ya a la disciplina del Real Madrid sin cumplir las vacaciones que tenían. Eliminados de la Euro 2016 a finales de junio, han vuelto a los entrenamientos porque Zidane los necesita en forma para disputar la final de la Supercopa de Europa el 9 de agosto.
En el caso de Álvaro, sabe que Cristiano es duda para se partido frente al Sevilla y el entrenador cuenta con él como delantero centro. Jugará seguro, ya veremos si como titular o en el segundo tiempo. Porque Bale se integrará al plantel el 31 de julio y también llegará justito para la final, después de disputar hasta el 7 de julio las semifinales de la Eurocopa con Gales. Por eso ha retornado también Lucas. Los dos canteranos tendrán protagonismo en la primera final del nuevo curso. Son un espejo al que debería mirarse James, que vuelve a repetir su comportamiento pasivo del verano pasado. No es una obsesión hablar del número diez del Real Madrid. Es una realidad que se comenta periódicamente en el seno de la concentración blanca en Montreal. Las comparaciones son odiosas.
El colombiano finalizó su participación con su selección nacional en la Copa Centenario antes que Lucas y Morata, y ha dejado claro que se cogía el mes de vacaciones. Se reintegrará el 26 de julio. No solo no vuelve antes para intentar ganarse un puesto que ha perdido, sino que permite que Lucas, Morata y Casemiro ya le hayan tomado la delantera con vistas a la primera final de la nueva campaña y con el posterior objetivo del estreno liguero de la temporada.
Para James priman las vacaciones a obtener una plaza en el once. Y no puede decir que ha sufrido una temporada de excesivo cansancio, porque estuvo lesionado muchos meses y después nunca aspiró a la titularidad. Ahora llega, de nuevo, más tarde que los demás. Como hizo el año pasado cuando Benítez le pidió adelantar su retorno al trabajo para darle un lugar en la alineación Se negó. Discutió con Rafa Benítez. E Isco fue titular en la primera jornada liguera. La historia se repite.
Si James tuviera la actitud de Lucas, Morata, Casemiro y el suplente Kovacic, ya estaría en Montreal. Kovacic cortó sus vacaciones de golpe y se incorporó el día 15, tras no ser titular con el Real Madrid y ser reserva igualmente en la Eurocopa. Fue honesto consigo mismo. No estaba desgastado. James podría hacer lo mismo. Pero su negativa a venir a Madrid para ver ese hombro lesionado con el que disputó la Copa Centenario, sin informar al Real Madrid, fue una primera advertencia de este nuevo capítulo de desencuentro.
Ahora, el club espera no vivir otro año de actitudes negativas. Que venga con deseo de ganarse minutos y no de exigir un puesto fijo que no se concede, que no tiene y que no se ha merecido. Si no cambia el chip, que se busque una oferta y traiga 80 millones como hizo Di María. Pero James ya ha empezado mal. El Real Madrid espera que no continúe con ese comportamiento cuando llegue el día 26. Mientras Tanto, Morata, Lucas y Kovacic estarán mucho mejor físicamente que el colombiano cuando se integre a las sesiones de pretemporada. Él sabrá. No demuestra mucha inteligencia llegando el último y jugando al voleibol y al fútbol en la playa con su mujer, mientras el Real Madrid no recibe información médica detallada de su hombro lesionado. Sí, ya sabemos que realiza un tratamiento conservador, como hizo Ramos, pero no llegó ni un informe de la Federación Colombiana. Y hay que recordarle a Santiago, que es su nombre traducido, que quien le paga millones de euros al año es el Real Madrid, no Colombia.


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