Los campeones se tomaron con sorna el cenicero que les ofreció la alcaldesa en una encerrona sin salida
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| Carmena junto a uno de los directivos del club |
ESPECIAL. El Real Madrid de baloncesto es un ejemplo para el Barcelona. Hoy se reflexiona en la ciudad Condal del acierto blanco en la sección de basket. Y se lamenta con fina ironía que el club azulgrana nunca se interesó por Felipe Reyes, que militaba en el Estudiantes y suma doce temporadas en el club madrileño.
Que el Barça tuvo a Llull en el vecino Manresa y no le fichó. Que tampoco intentó adquirir a Sergio Rodríguez. Que negoció con Rudy Fernández y finalmente no se decidió. Y que dejó escapar a Carroll cuando viajó a Las Palmas para interesarse por Wallace. Esos nombres, veteranos, forman el escudo del éxito madridista.
El Real Madrid de fútbol tiene al de baloncesto como ejemplo de superación. Once títulos en cuatro años y medio de diecinueve trofeos posibles. Once triunfos en las quince finales disputadas. Y Manuela Carmena utiliza al Real Madrid campeón para hacer campaña. Es inadmisible que una política se aproveche de un equipo ganador para intentar solucionar sus problemas, que son muchos, por culpa de su inoperancia para solventarlos.


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