ESPECIAL. A Félix Jonathan Rodríguez, de 38 años, lo mató una bala perdida que le impactó en el pecho la noche del viernes. El hombre, quien laboraba como chofer y escolta en el Gobierno del Distrito Capital, estaba llegando a su casa, ubicada en un edificio de Montalbán, en compañía de su esposa e hija. Sus parientes comentaron que en una residencia cercana estaba un grupo de personas discutiendo y alguien disparó.
Ese proyectil tumbó a Félix casi que instantáneamente. Su esposa comenzó a pedir ayuda a gritos y un hermano de la víctima lo auxilió y trasladó hasta la clínica Loira de El Paraíso, donde falleció.
Ayer los deudos estaban en la morgue de Bello Monte tramitando el retiro del cuerpo. No quisieron dar muchos detalles, solo que "la situación está muy difícil en el país, la inseguridad sigue ganando terreno".
Así como ellos se quejaron en medio del dolor, lo mismo hizo Yesenia Ramírez, esposa de Jonathan Pantoja Pérez, de 31 años, quien fue asesinado a tiros a las cinco y media de la mañana del sábado en la calle principal de la urbanización El Llanito, en Petare.
El hombre salió de su casa para ir a trabajar en la sede de Supra Caracas, ubicada en Las Mayas, cuando fue interceptado por sujetos que le anunciaron un robo.
A pesar de haberlo despojado de todas sus pertenencias: cadena de oro, cartera, dinero y demás artículos, le dispararon varias veces y lo mataron.
"Queremos justicia, aunque sabemos que eso nunca pasará. Ahorita manda más la delincuencia en este país que la propia justicia", dijo la mujer.
El fallecido tenía tres años laborando en la empresa de servicios públicos.
Estos dos cadáveres formaron parte de los 27 que fueron ingresados a la morgue de Bello Monte desde la tarde del viernes hasta la mañana de ayer, según datos ofrecidos por fuentes extraoficiales del Cicpc.
En todo febrero (hasta el mediodía de ayer) el registro de cadáveres alcanzaba los 433.
Otra de las víctimas de homicidio fue Samuel Pérez, de 25 años. Fue atacado a tiros en el sector La Pedrera de Antímano la noche del sábado.
Sus familiares comentaron que fue abordado por sujetos armados que lo conminaron a entregar su moto Bera 200 que usaba para trabajar como mototaxista.
Recibió dos impactos de bala: uno en el pecho y otro en un brazo. Quedó muerto allí.
Los deudos explicaron que ese día el muchacho estaba retornando a su parada oficial de la línea de mototaxis, luego de haber realizado un servicio.
Presumen que lo estaban siguiendo para quitarle la moto.
FUENTE: El Universal


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