Por: ALIRIO GIL, MIEMBRO DE LA CORRIENTE POLÍTICA “FABRICIO OJEDA”, VALENCIA, ESTADO CARABOBO, 26 DE ENERO DE 2016.
El
gobierno de Maduro se encuentra ahogado financieramente debido al despilfarro y
auto apropiación de 215 mil millones de dólares, y a la caída del precio
internacional del petróleo.
Esta
situación de asfixia económica ha llevado al gobierno a aplicar medidas que
antes criticaba, y que fueron aplicadas por los gobiernos de AD y COPEI.
Compartir los minerales de la nación con empresas extranjeras fue el camino más
fácil escogido por el gobierno, y no el camino de devolver al país lo que se
llevaron al extranjero.
El
gobierno copió el esquema económico que aplicó Carlos Andrés Pérez, Lusinchi y
Rafael Caldera en sus respectivos gobiernos, como ejemplo está la Apertura
Petrolera y la entrega de más concesiones petroleras y mineras a compañías
transnacionales.
Los
gobiernos del pasado y del presente desarrollaron un modelo de extracción
beneficiando en mayor grado al capital extranjero. Ambos desaprovecharon el
gran caudal de billones de dólares que sirvieron solo para la importación de
bienes de consumo entre ellos alimentos. No han tenido una mentalidad
nacionalista y patriótica, pues continuamos teniendo una economía de puerto, En
vez de adquirir tecnología y desarrollarla posteriormente, lo que nos hubiese
permitido en nueve décadas construir en el país una industria de bienes de
capital para fabricar maquinarias, industrias ligeras y repuestos, continuamos
con un industria de ensamblaje de partes importadas de los países
desarrollados.
Esta condición de dependencia de la
importación de bienes de consumo, se agudiza al convertirse el gobierno en un
monopolizador de los dólares petroleros, limitando la venta de divisas al
sector privado productor con lo cual se limita la importación de materia prima
e insumos para la producción de bienes y alimentos en el país, originando la
actual escasez y penurias a la población venezolana que diariamente se
sacrifica en largas y agotadoras colas para adquirir alimentos importados por
el gobierno acaparador de divisas, originando lo que realmente es una economía
de guerra y no una falsa guerra económica, mecanismo de defensa usado por el
gobierno para encubrir las verdaderas causas de la crisis. La explotación de
los minerales oro, cobre, bauxita, coltan, hierro, diamante y otros minerales
será nuevamente “pan para hoy y hambre para mañana”, ya que los dólares que
obtenga el gobierno será para pagar deudas y compromisos con otros países y
para el gasto corriente interno, pero como siempre, no serán monitoreados ni
fiscalizados, y se cometerán los mismos desafueros cometidos con los ingresos
petroleros por parte de los maltusianos del PSUV y de los maltusianos de los
partidos políticos de la MUD.

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