Exigió al equipo que saliera fuerte y volvió a comenzar sin garra, pasivo, hasta recibir el gol; este Madrid necesita mayor carácter y concentración
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| Zidane durante el último partido en Sevilla |
ESPECIAL. Zinedine Zidane se dio cuenta en Sevilla que este Real Madrid necesita mucho trabajo. Una cosa es lo que el entrenador quiere y otra lo que sus jugadores hacen. El conjunto blanco volvió a pecar de esa desidia inicialque Benítez soportó en Villarreal, donde parecía que sus pupilos no se jugaban nada tras haber fallado alguno de sus rivales. Los amarillos, entonces, marcaron el 1-0 y la bronca del preparador madrileño solo sirvió para atacar a remolque del marcador y perder. Anoche se repitió la misma historia en campo del Betis. Zinedine advirtió el sábado que sus pupilos saldrían fuertes en el Villamarín para dominar y ganar el partido. Hasta que se encontró con la realidad. Sus muchachos dejaron que el Betis tomara la iniciativa y los visitantes recibieron un gol que les hizo ir a remolque y quedarse con el empate como único logro.
Los hechos dejaron claro que este Real Madrid posee muchos vicios que debe corregir. Esa apatía inicial es inadmisible en un conjunto que se juega el campeonato. La falta de carácter y garra de un centro del campo formado por estilistas sin sangre implica que el juego del Madrid sea pasivo, suave, sin la agresividad necesaria para contrarrestar la dureza que los rivales emplean en casa, apoyados por sus aficiones. Esta es una verdad conocida por el Madrid desde hace décadas y no puede permitir que enemigos más débiles técnicamente le coman el terreno y le conviertan por momentos en un once vulgar. El gol bético era el resultado esperado ante esa falta de nervio. Y después se repitió una historia consabida en el club: tener que remontar. Y el balance final fueron dos puntos perdidos.
Zinedine debe actuar para impedir esta forma de afrontar los partidos. «No ganamos porque comenzamos mal, como usted dice», reconocía ante ABC. «Me habría gustado que hubiéramos jugado el primer tiempo como lo hicimos en el segundo. Solo nos faltó marcar el segundo gol, que lo tuvimos en nuestras botas». En efecto, tras el intermedio, después el mensaje de coraje lanzado por el francés, el Madrid reaccionó, empató y rozó la victoria. Eso, la rozó. Su fallo de planteamiento al comenzar el encuentro, a la espera de lo que hiciera el adversario, le hizo perder dos puntos y media Liga.
El fallo de planteamiento fue de los futbolistas, no del entrenador, que les pidió otra cosa: voluntad, agresividad, ganas. En su debe estar inculcar esas virtudes al grupo, o tomar medidas con otros jugadores que no admitan esa pasividad.
El técnico ha organizado tres semanas de preparación física exigente para mejorar la puesta a punto del equipo. Se notó que finalizó bien el encuentro, buscando el segundo tanto. Sin embargo, esa labor de tres semanas que ha permitido su eliminación copera debería significar una mayor diferencia de poderío respecto a los rivales. No fue suficiente para vencer.
El entrenador tendrá que abordar también el problema de la debilidad defensiva. El gol verdiblanco fue producto de las dudas y falta de contundencia de Pepe y Varane. Volvemos a las andadas.


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