12 septiembre 2015

FENOMENAL CRISTIANO RONALDO al propinar cinco goles

Fenomenal exhibición goleadora del Real Madrid. Cinco goles del astro portugués y un buen funcionamiento conjunto del equipo. Brillaron Modric y el asistente Bale



ESPECIAL/informedigital24. Se puso al día Cristiano con los goles y el Madrid de Benítez, alineados sus estrellas y planetas, encontró una optimista versión de sí mismo. En el Español había un par de López, un Sánchez, un Álvarez y un González. Recordaba a la “españolez” de la que hablaba Sánchez Ferlosio.

Hubo un homenaje a Tamudo, «Leyenda Tamudo». El máximo goleador catalán en Liga, anunciaba la megafonía. Pusieron sus goles más importantes y cuando apareció el que le costó una liga al Barcelona aplaudió todo el estadio, blancos y pericos.

El Madrid llegó al estadio en un autobús distinto. Sin el escudo y con los cristales ahumados. Un Madrid de tapadillo, de seguridad. Podían ser unos viejos camino de Benidorm o la última orquesta del verano.

Bajaron, sin embargo, las estrellas. No estaba Kroos, pero sí Casemiro, que estuvo bien junto a Modric, una super estrella del fútbol actual. Casemiro pegó un par de patadas que contrastaban mucho con lo que se espera de alguien del Madrid, que es recibirlas.

El público aplaudió, cariñoso, a Kiko Casilla cuando calentaba.

En el primer minuto hubo una ocasión del espumoso Caicedo que paró Keylor. De ahí en adelante no hubo Español.

En el 6', Modric dio un pase lago para el desmarque de Cristiano. Controló el balón y en un instante vimos a toda velocidad todas las portadas y estadísticas de estos días. Ya no eran nada. Templó y marcó.

El Madrid estaba bien plantado. Casemiro y Modric, de amarillo fosforito y rosa, parecían dos subrayados tácticos de Benítez. Benzema ordenaba de un modo natural la BBC, que dejó de parecer el juego de cubiletes de un trilero loco.

En el 15, penalti a Bale, y Cristiano marca el segundo. Lo curioso es que antes de lanzarlo, Benítez, completamente desentendido del penalti, le daba un insistente turre táctico-posicional a Carvajal para que cerrase bien el posible contragolpe.

Lo vieron pocos, pero en eso estaba el entrenador.

No falló, no tuvo Carvajal que cerrar nada, y, con 0-2, en los ojos de Cristiano ya estaban las dos cerezas esperando a encontrar el hat trick. El hat trick es para Ronaldo algo natural y necesario. Como un compuesto vitamínico exclusivo. Se parece a ese vecino o primo que todos tenemos que contra todo consejo vive obsesionado preparando el Iron Man y se pega unas palizas endiabladas que en realidad no importan nada. La carrera reciente de Cristiano está llena de abusos menores, a veces hasta olvidables, que sin embargo son un alarde de ética deportiva. El iron man solitario.

El tercero llegó tras un gran pase de Bale, Cristiano se movió de maravilla entre dos defensores del Español.

Era el momento de empezar a tener en cuenta al Bale asistente.

La defensa periquita fue un desastre. Al hueco entre Ciani y Arbilla iban todos los balones. Lo de Ciani, concretamente, era preocupante. Se le subían los delanteros del Madrid como a un tiovivo. Cristiano se le agarraba como un skater a un coche. Además de esta brecha, la incapacidad para sacar la pelota era notoria y desesperaba a los aficionados locales.

Que Cristiano había vuelto lo supimos en el 26, cuando se fue por la banda intentando ufano bicicletas y adornos. Estas cosas son para Cristiano como los arpegios para los flamencos. Es su modo de expresarse. Son salud.

Lo mejor del Madrid llegó al minuto siguiente. El cuarto gol fue participativo y rapidísimo, parecía un gol veloz del mourinhismo: Modric de primeras, Bale en el carril central del ataque, como un Corbalán, pase a Cristiano que asiste a Benzema. Era la BBC abrillantada y engrasada.

Aun pudo marcar el quinto Benzema antes del descanso. Pero hubo piedad para el españolismo.

Es una afición plural, que se dice. Algunas banderas españolas y algunas independentistas. Cantan y pitan a la vez el Que Viva España. La realidad es así, compleja. La realidad es perica.

En la segunda parte no cambió el partido, debatiéndose agónicamente por no ser pachanga. Había que quedarse con los detalles.

En una contra en la que Cristiano pasó tarde a Bale, que venía de darse una carrera fenomenal, se produjo algo que sólo enseñan las cámaras, si lo enseñan, días después: Cristiano extendió el brazo pidiendo disculpas a Bale, que, cabizbajo, exhausto, probablemente irritado, no le vio. Luego levantaba la cabeza, pero Cristiano había retirado la mano, ya era tarde. La acción volvió a repetirse y la incomunicación persistía por una especie de mutua timidez. Entraban ganas de saltar al campo como espontáneo para decirle a Bale: «Gareth, no le has visto, pero Cristiano, por increíble que parezca, te ha pedido perdón. Ha empatizado inmediatamente con tu carrera en balde». ¿Quedaría sin reparar ese malentendido?

Por eso, poco después, cuando Bale le fabricó el 0-5 a Cristiano, éste se fue a por él a dedicarle el entero mérito del gol antes de celebrar nada.

El Español no atacaba. Ramos podía con Caicedo con una rara facilidad. Era como un entrenamiento de fuerza, más intenso, como con un chaleco con peso.

Caicedo es un jugador de sorprendente desproporción. Falló un gol cantado tras parada de Keylor. En su potencia suenan todos los cascabeles, pero no llega a nada. Es una cosa de gran melancolía.

El Español tuvo esa y otra de Jordán. El Madrid, es meritorio, deja su puerta a cero en un partido en el que en otros años se hubiera relajado. La capacidad liguera de un equipo se mide en estos minutos sin historia. Esta será una liga estadística, de números pequeños, de minutos sueltos.

Le sirven también estos ratos a Cristiano para ponerse al día y saltar un trimestre de la historia blanca, a muy poco de Raúl y Di Stéfano, y le sirve al Madrid para trabajar futuras virtudes.

Entró Kovacic muy pronto, en el 55, y fue un acierto de Benítez. Descanso para el superdotado Modric y minutos para un centrocampista aún por descubrir, que aporta más que Illarramendi, quieto de puro miedo, pero que todavía no ha despejado la duda de su mejor orientación. Le gusta correr, propende a la diagonal, a superar una linea con conducción. Eso es bueno, pero falta por verle aún la panorámica.

Casemiro estuvo bien colocado, serio, aunque a veces le diera justo a la válvula de la pelota. Es ese imposible que consiguen algunos futbolistas de darle con la uña justo en el sitio donde se inflan los balones.

Entró después Lucas Vázquez, ovacionado por su antigua afición (más «españolez» de este entrañable Español). Es un jugador simbólico, llamado a proyectar beniticidad en el campo. Cómo estaría el Español que tuvo dos slalom por banda derecha driblando como el mejor extremo. Uno de ellos acabó en el 0-6, el quinto de Cristiano, que parecía un Dios pletórico y precolombino al que le hubieran sacrificado varias criaturitas. Tras el gol, la gente del Español empezó a pensar dónde había dejado el coche. Era el minuto 80 y se iba media grada.

Ficha del Español-Real Madrid

Español: Pau López; Arbilla, Álvaro, Ciani (Montañés, min.46), Duarte, Víctor Álvarez; Javi López (Cañas, min.46), Salva Sevilla, Víctor Sánchez (Joan Jordán, min.64); Gerard Moreno y Felipe Caicedo.

Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Pepe, Sergio Ramos (Varane, min.74), Marcelo; Casemiro, Modric (Kovacic, min.56); Isco, Bale, Cristiano Ronaldo y Benzema (Lucas Vázquez, min.65).

Goles: 0-1, min.7: Cristiano Ronaldo; 0-2, min.17: Cristiano Ronaldo, de penalti; 0-3, min.20: Cristiano Ronaldo; 0-4, min.29: Benzema; 0-5, min.62: Cristiano Ronaldo; 0-6, min.80: Cristiano Ronaldo.

Árbitro: Vicandi Garrido (colegio vasco). Amonestó a Álvaro (min.16), Benzema (min.35), Cañas (min.66) y Kovacic (min.68).

Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada de la Liga BBVA disputado en el Power8 Stadium ante 32.155 espectadores.

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