ESPECIAL. Los
sidoristas ratificaron este fin de semana continuar en las áreas de brazos
caídos garantizando los servicios mínimos en la siderúrgica y repudiaron a los
directivos sindicales que firmaron el contrato impuesto por el Ejecutivo
nacional. Los líderes de la protesta, José Luis Hernández y Leonardo Azocar,
presidente y secretario de trabajo y reclamo de Sutiss, respectivamente, exigen
al Gobierno revelar las actas de finiquito de la discusión contractual que
hasta ahora todos desconocen.
Hubo,
sí, cierta apertura por parte de los sidoristas, a pesar de la confusión que se
había generado en agosto luego de que, según el Gobierno, se llegó a un acuerdo
en relación a la contratación colectiva. Ello, a pesar del madrugonazo, de la
ausencia del comité ejecutivo en pleno y del soslayo a una asamblea de
trabajadores.
Y
esa apertura estuvo condicionada por dos factores: el pago de 60 mil bolívares
como retroactivo por la mora de cuatro años en la discusión del contrato
colectivo y el compromiso del Gobierno a responder por las inversiones
necesarias para recuperar la productividad en la planta.
Sin
embargo, todo se fue al trasto durante la noche del jueves cuando, por
sorpresa, se anunció la firma del contrato colectivo con la presencia del
secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria
Siderúrgica y Similares (Sutiss), Julio López, y uno de los vocales, José
Rodríguez.
Una
vez más, el comité ejecutivo del sindicato quedó por fuera. Una vez más, la
asamblea de trabajadores fue obviada. Y una vez más, los ánimos se caldearon
entre los sidoristas y comenzó lo que se mantiene hasta hoy: una huelga de
brazos caídos combinada con asambleas permanentes.
Rechazos
La
primera medida por parte del presidente de Sutiss, José Luis Hernández, ante la
noticia de la imposición del contrato colectivo en Sidor fue llamar a una
huelga de 24 horas.
Ya
el sábado, y tras una asamblea en el portón 3 durante la tarde, se acordó
mantener la huelga hasta tanto una comisión gubernamental se traslade a la
empresa para discutir el contrato colectivo y este sea refrendado con la firma
del presidente de la organización y aprobado por los trabajadores.
La
censura gubernamental no sólo opacó la realidad en la empresa, sino que la
contrarrestó mediante varios medios que informaron que el paro no había tenido
éxito.
La
crispación tuvo un punto de clímax durante la tarde del sábado, cuando Julio
López recibió abucheos y uno que otro golpe cuando se presentó en el portón 3
para repartir volantes. En el papel, exponía las razones que lo llevaron a
firmar el contrato colectivo.
Una visita non grata
El
mismo sábado, desde mediodía, la expectación creció en torno de otra visita al
portón 3: la del ministro de Industrias, José David Cabello. Funcionarios de la
Guardia Nacional Bolivariana estuvieron apostados en esa entrada, los equipos
de prensa de la empresa, de guardia, y hasta unos equipos de sonido se
instalaron.
Sin
embargo, después de las 3:00 de la tarde, cuando las cornetas se desmontaron,
los sidoristas supieron que Cabello no iría a Sidor, pese a que muchos
aseguraron que estaba en Puerto Ordaz.
Durante
la asamblea, Hernández señaló que para levantar la huelga el gobierno debía
cumplir dos condiciones: enviar una comisión a discutir el contrato en la
planta y aprobar los 38 mil bolívares mensuales que exigen como salario.
“Ellos
dicen que arranquemos la planta porque pagaron 60 mil bolívares. Esos 60 mil
bolívares son un fraude. Lo que proponemos nosotros son 38 mil bolívares
mensuales. Si lo discutimos, arrancamos la planta”, dijo.
Por
otra parte, ese día comenzó la recolección de firmas para “sustentar por qué es
nulo el contrato colectivo. Lo peligroso es que si la Inspectoría del Trabajo
lo homologa, va a sentar un precedente para que esta situación ocurra en otras
empresas del Estado”, explicó el trabajador César Carreño.
Otra
de las propuestas votadas en la asamblea fue la de apelar a la Ley Orgánica del
Trabajo, Trabajadores y Trabajadoras para sancionar a los dirigentes de Sutiss
que, con su firma, convalidaron la imposición contractual. El panorama, en
conclusión, es ese: el conflicto de acero, una vez más, recrudece.
Depende de…
José
Luis Hernández señaló que, luego de reuniones con trabajadores e integrantes
del sindicato durante el fin de semana, se decidirán las acciones por tomar
durante la semana.
Hasta
el cierre de esta edición, no había pronunciamiento sobre el levantamiento de
la huelga ni sobre otras medidas más allá de las asambleas en el portón 3.
FUENTE: La Patilla


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