Steven Sotloff y su verdugo en una captura del vídeo
El reportero estadounidense aparecía en la grabación de la decapitación de James Foley. Los yihadistas amenazan ahora al informador británico David Haines
ESPECIAL. El
Estado Islámico (EI) cumplió su amenaza. La organización yihadista que lidera
Abu Bakr al Baghdadi ha difundido en la tarde de hoy un vídeo en el que uno de
sus integrantes decapita al reportero estadounidense Steven Sotloff como
represalia por los bombardeos estadounidenses en territorio iraquí. En la
grabación, cuya veracidad no ha sido aún definitivamente confirmada, un
yihadista enmascarado rebana el cuello de Sotloff, que había sido exhibido como
cautivo en el vídeo de la ejecución de James Foley.
En
el vídeo del asesinato de Sotloff, titulado «Un segundo mensaje a Estados
Unidos», los terroristas lanzan una nueva amenaza, ahora contra la vida del
británico David Haines, también rehén del EI. En su alocución, el verdugo de
Sotloff advierte a aquellos gobiernos que secunden «la alianza maligna de
América contra el Estado Islámico» de que sus ciudadanos pagarán las
consecuencias.
Antes
de ser decapitado por su captor, el supuesto Sotloff se dirige a Obama para
decirle que está «pagando» con su vida el precio de su «interferencia» en Irak.
El vídeo
ha sido retirado ya del portal Youtube, donde había sido publicado, pero antes
el grupo especializado en análisis de inteligencia SITE había dado cuenta de su
existencia. En Washington el trabajo es frenético para verificar la
autenticidad, pero de momento el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo
no poder confirmarla. Un portavoz del Departamento de Estado aseguró que se
llevan a cabo las pesquisas con toda la celeridad posible. Sin embargo, el
primer ministro británico, David Cameron, ya lo ha calificado de «repugnante».
Se
cree que Sotloff, de 31 años y nacido en la ciudad estadounidense de Miami, fue
capturado en agosto de 2013 cerca de la frontera entre Siria y Turquía. A lo
largo de su carrera trabajó como periodista autónomo para medios como Time,
World Affairs y Christian Science Monitor desde países como Libia, Yemen o
Siria.

Publicar un comentario